sábado, 11 de diciembre de 2010

Cinco segundos tardé en encontrarte. 
Apenas puse un dedo sobre vos, no pude soltarte. 
Mi boca parecía conocer un solo camino. Corto, mágico, hasta TU boca 
(que me negabas, me sonreías, me pedías un poco MÁS). 
Cinco segundos... como un imán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario